IPE prevé que la economía se desacelerará y que el Estado seguirá gastando más de lo que recauda, dejando al próximo gobierno el reto de ordenar las finanzas públicas.
La economía peruana creció 3.4 % en el primer semestre de 2025, sostenida por el dinamismo del gasto privado: el consumo avanzó 3.7 % y la inversión privada 8.9 %. Sin embargo, el Instituto Peruano de Economía (IPE) proyecta que el PBI cerrará el año con una expansión de 3.2 % y se desacelerará a 2.4 % en 2026, debido a la postergación de inversiones por la incertidumbre electoral. El análisis fue presentado en el seminario virtual “Entre la recuperación y la incertidumbre: Perspectivas de crecimiento al 2026”.
En el frente fiscal, el IPE calcula un déficit de 2.5 % del PBI en 2025, por regularización del Impuesto a la Renta, transferencias de utilidades y pagos extraordinarios de la Sunat. Para 2026, el déficit escalaría a 3.1 %, pues esos ingresos dejarán de entrar y, al mismo tiempo, aumentarán las presiones de gasto: más recursos para municipios, un posible rescate a Petroperú y un alza de casi 50 % en planillas del sector público entre 2023 y 2026.
“La falta de una consolidación fiscal se mantiene como la principal fuente de inestabilidad macroeconómica ante el continuo incumplimiento de las reglas fiscales”, advirtió el instituto. De cumplirse este escenario, el Perú acumularía cuatro años consecutivos de incumplimiento fiscal, trasladando el ajuste al próximo Gobierno.
El panorama electoral también pesará en la inversión. Para 2026, el IPE prevé crecimiento nulo de la inversión privada no minera, en medio del deterioro de expectativas y cambios políticos como el retorno a la bicameralidad. No obstante, el instituto remarca que el Perú tiene una oportunidad histórica: los términos de intercambio están en su nivel más alto en 75 años, 55 % por encima del boom minero de los 2000. Aprovechar este escenario dependerá de impulsar proyectos mineros vinculados a la transición energética y de contener el avance de las economías ilegales.
Fuente: IPE