La ejecución del presupuesto por parte de las EPS es muy baja y las obras de saneamiento paralizadas superan los S/6 mil millones.
El acceso al agua potable en el Perú ha tenido un avance limitado en la última década, con una cobertura que se ha estancado en torno al 88% de la población. Esto contrasta con países como Chile, que alcanzó una cobertura del 100% en 2017. Según el presidente de la Sunass, Mauro Gutiérrez, una de las principales causas es que "la acelerada expansión urbana no planificada e informal, es una de las principales causas del estancamiento de la cobertura. Dicha expansión implica mayores costos de instalación y operación de redes, lo que reduce la viabilidad financiera de las inversiones y limita su alcance".
Además, el país enfrenta una baja ejecución presupuestal: las Entidades Prestadoras de Servicios de Saneamiento (EPS) regionales ejecutaron, en promedio, solo el 34% de sus recursos asignados entre 2015 y 2019. Este problema se agrava con la paralización de obras, que sin contar a Lima, suman casi S/6 mil millones en proyectos de saneamiento urbano y rural.
A esto se suman deficiencias en la calidad del servicio. En regiones como Loreto, Tumbes, Puno, Piura y Lambayeque, la continuidad del agua es menor a 10 horas al día, lo que no cumple con el mínimo recomendado. Garantizar la cobertura y la calidad requiere detener la expansión informal, una planificación urbana adecuada, el fortalecimiento de las capacidades de las EPS y la colaboración público-privada.
Fuente: El Comercio