Las Líneas
de Nazca, ubicadas en el desierto de Ica, continúan siendo uno de los mayores
misterios arqueológicos del Perú. Estas enormes figuras —con formas de
animales, plantas y elementos geométricos— fueron declaradas Patrimonio Mundial
por la Unesco en 1994 y atraen cada año a miles de visitantes.
Según el
Mgtr. Zé Rogelio Palma Carrasco, docente de la Escuela de Administración en
Turismo y Hotelería de la Universidad César Vallejo (Campus San Juan de
Lurigancho), la forma más recomendable de apreciarlas es desde el aire.
“Dado su
tamaño, algunas de estas figuras superan los 300 metros. Solo un sobrevuelo
permite verlas en su real dimensión y entender su complejidad”, explica el
especialista.
Los vuelos
turísticos parten desde el aeródromo María Reiche, ubicado en la ciudad de
Nazca, y tienen una duración de entre 30 a 40 minutos. Los costos oscilan entre
los 70 y 100 dólares, dependiendo de la temporada. También hay vuelos desde
Pisco, aunque estos pueden superar los 250 dólares.
Alternativas y recomendaciones
Para quienes
no pueden acceder a un sobrevuelo, el Mgtr. Palma señala que existe un
mirador terrestre en el kilómetro 420 de la Panamericana Sur, desde donde
es posible observar parcialmente tres figuras: el Árbol, las Manos y parte del
Lagarto.
“Si bien
esta opción es limitada, puede complementar la experiencia junto a otras
actividades turísticas de la zona”, indica el docente.
Entre los
atractivos adicionales destacan:
El Museo
María Reiche, que relata la vida de la investigadora alemana que dedicó su
vida al estudio de las líneas.
Los Acueductos
de Cantalloc, sistemas hidráulicos precolombinos que aún funcionan.
El Cementerio
de Chauchilla, un sitio arqueológico con momias y evidencias funerarias de
la cultura Nazca.
Mejor época para viajar
El experto
recomienda planificar el viaje entre abril y noviembre, cuando el clima
es más seco y despejado. Durante el verano (enero-marzo), las lluvias pueden
dificultar los vuelos.
En
conclusión, el Mgtr. Palma Carrasco resalta que el sobrevuelo es la opción
ideal para quienes buscan una experiencia completa, aunque una visita terrestre
combinada con actividades culturales también puede resultar enriquecedora.