La ciudad de Lima cumple 490 años desde su fundación el 18 de enero de 1535.
Francisco Pizarro decidió nombrar a la capital del Perú como “Lima, La Ciudad de los Reyes” en honor a la festividad cristiana de la Epifanía, celebrada cada 6 de enero. Esta fecha, conmemora la adoración de los Reyes Magos al niño Jesús, tenía un significado profundo en la tradición católica y fue clave en la elección del nombre, pocos días antes de la fundación oficial de la ciudad el 18 de enero de 1535. En aquella época, las celebraciones religiosas desempeñaban un papel central en las decisiones políticas y sociales del mundo colonial.
El título seleccionado por Pizarro buscaba asignar a la nueva ciudad un carácter divino y asegurar que su fundación estuviera ligada a la fe católica. Este simbolismo espiritual no solo pretendía resaltar la importancia de Lima como un centro político y religioso, sino también consolidar su estatus dentro del naciente Virreinato del Perú, en una época en la que la Iglesia y el poder colonial iban de la mano.
Francisco Pizarro, nació en Trujillo, España, en el año 1478, es recordado por liderar la conquista del Imperio Inca y fundar la ciudad de Lima. Su expedición marcó un cambio profundo en la historia de América del Sur, transformando la región en uno de los principales bastiones del poder español en el continente. La fundación de Lima, en particular, fue un acto clave que garantizó el control de los territorios conquistados.
A pesar de su victoria, Pizarro enfrentó conflictos con sus aliados, especialmente con Diego de Almagro, debido a desacuerdos sobre la división de los territorios conquistados. Estas tensiones llevaron a una guerra civil entre ambos bandos, culminando en 1541 con el asesinato de Pizarro en Lima. Su muerte, orquestada por seguidores de Almagro liderados por su hijo, Diego de Almagro el Mozo, marcó el final de una era de conquistas y el inicio de nuevos conflictos en el Virreinato.