En palabras de un exorientador, las lomas costeras son un banco genético, un corredor biológico y un pulmón natural, en medio de la expansión urbana.
Para David Rojas, egresado de Ingeniería Ambiental, trabajar como orientador en el Santuario de Amancay representó una forma de conectar la carrera que eligió con la conservación de ecosistemas. “Fue una experiencia muy bonita, porque tú ves Lima y ves una ciudad gris, pero llegas al Santuario y ves otro mundo, un mundo un poquito más natural”, recuerda.
Asimismo, refiere que la afluencia de visitas a las lomas se ha incrementado. “Hay un poquito más de gente que puede decir que ha conocido las costeras, que sabe a qué nos dedicamos, que conoce este compromiso que tiene Unacem en pro de la conservación del hábitat natural de muchas especies”, comenta. También hay emprendedores locales, como vendedores de alimentos y orientadores. Personas que “están interesadas en la conservación y ven una fuente de ingresos, también una oportunidad de salir adelante”, dice.
El Santuario de Amancay alberga más de 120 especies de flora y casi 90 de fauna. “Dentro de sus servicios biotécnicos está tanto ser un cuerpo biológico, un banco genético y un pulmón para el mundo”, apunta Rojas Ramos. “Estamos tratando de conservar especies como la flor de Amancay, flor endémica de Lima. Así como otras especies: vizcachas, lechuzas”, indica.
Fuente: Lima Conecta