“Olguita y Erika, siempre unidas” realiza un trabajo que ha sido reconocido en el certamen del Santuario de Amancay promovido por la Asociación UNACEM.
Erika Bazaldua Audante aprendió el arte de la arpillería, una técnica textil que crea obras a partir de retazos de tela, ayudando a su madre, Olga Audante. Después de su fallecimiento, Érika retomó esa actividad. Se ha presentado en el Ruraq Maki, en ferias de la Fiesta de Amancae y ha sido reconocida como artesana por el Ministerio de Cultura.
Sus piezas de la colección sobre la flor de Amancay se exhibieron en Pancho Fierro durante más de un mes. “Podemos encontrar sobre la loma seca y las lomas húmedas y su hábitat de cada estación, porque en estos meses de junio, julio, agosto, esta flor crece”, comenta. Su arte también la llevó a obtener el segundo lugar en el certamen Santuario de Amancay, en 2023. "Nosotros concursamos, por medio de Unacem, a un concurso, cada uno con nuestro arte, sobre lo que era la flor de Amancay", cuenta.
Un cuadro decorativo puede costar 120 soles, pero la arpillera también elabora cartucheras, llaveros y pines. “Yo empecé con un temor, con un miedo, pero me di cuenta que sí, que ahora con mi arte yo puedo sustentar, porque estoy dando estudios a mi hijo y, bueno, me siento feliz”, indica Erika.
Fuente: Lima Conecta